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Convertir tus fotos al estilo Ghibli ¿Una tendencia inofensiva o un riesgo para tu privacidad?

Si bien estos peligros no son nuevos, la popularización de herramientas creativas como esta incrementa la exposición. Especialistas recomiendan leer cuidadosamente las condiciones de uso y reflexionar sobre el valor de la privacidad en un entorno donde lo visual se comparte cada vez más.

Redacción Panas en Utah.- Miles de usuarios en todo el mundo se han sumado en los últimos días a una moda digital: transformar sus retratos en encantadoras versiones animadas al estilo Studio Ghibli utilizando generadores de imágenes como DALL·E, integrados en plataformas como ChatGPT. Pero, detrás de esta experiencia creativa, se esconden interrogantes clave sobre privacidad y manejo de datos personales.

A diferencia de otras herramientas que recopilan imágenes de forma automatizada en la web, el uso de estos generadores implica que el usuario cede voluntariamente sus datos visuales. Esto tiene un peso particular en términos legales, sobre todo bajo el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) de la Unión Europea, donde el consentimiento explícito otorga a empresas como OpenAI un margen más amplio para almacenar y procesar dicha información.

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El Centro de Análisis y Estudio de la Comunicación (CAESCO) emitió una advertencia: muchas de las imágenes de esta tendencia son personales, privadas y no se muestran en espacios públicos. Y aunque el objetivo sea lúdico o artístico, estas plataformas procesan datos biométricos con implicaciones sensibles.

Entre los principales riesgos destacan:

  • Reconocimiento facial: los sistemas pueden identificar rostros y asociarlos a identidades reales.
  • Análisis emocional: se pueden extraer inferencias sobre estados de ánimo a partir de las expresiones faciales.
  • Construcción de perfiles digitales: los patrones visuales se usan para perfilar al usuario.
  • Rastreo en otras plataformas: la identidad visual puede vincularse con redes sociales u otros entornos digitales.
  • Uso indebido en deepfakes: los rostros se incorporarían en videos generados artificialmente.

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Si bien estos peligros no son nuevos, la popularización de herramientas creativas como esta incrementa la exposición. Especialistas recomiendan leer cuidadosamente las condiciones de uso y reflexionar sobre el valor de la privacidad en un entorno donde lo visual se comparte cada vez más.

Con información de Agencias

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